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Durante mi coma inducido con ibuprofeno de esta mañana un gato blanco de cola gris y ojos rojos me pedía entrar a una casa que no tengo, en un lugar con nieve que no conozco. Yo no quería y entró igual. Me asustó.

strangelfreak:

"I’m fed up to the ears with old men dreaming up wars for young men to die in."

strangelfreak:

"I’m fed up to the ears with old men dreaming up wars for young men to die in."

luciferhasthebooty:

etnah:

hinder:

it is actually really sweet when someone stays up late to talk to you

What if they fall asleep by accident though?

then you love it even more because they stayed up even though they were dead tired just to talk to you ya doof

shigatsunoame:

Watercolor on paper Schoellershammer (300 gr), made on February 2012.
Miya (MUCC), by Aldana Tellechea for her dear amenotani.

Contemplen la obra de arte que me regaló el amor de mi vida.

shigatsunoame:

Watercolor on paper Schoellershammer (300 gr), made on February 2012.

Miya (MUCC), by Aldana Tellechea for her dear amenotani.

Contemplen la obra de arte que me regaló el amor de mi vida.

Una tarde de primavera cuando era chica, muy chica, ínfima, iba cruzando la 9 de julio con mi abuela para ir a la plaza. En el medio de la avenida, sobre un tacho de basura, nos encontramos un libro de cuentos de Página/12. Mi abuela me dijo que me lo llevara y, aunque me dio un poco de asco, lo agarré y lo llevé a la plaza. Allá, mientras ella conversaba con una señora, leí el cuento de “Silvina S.” una chica que vivía en un mundo bajo su cama, en el que ningún personaje tenía apellido, solo la inicial. Leí otros más, pero ese me impactó mucho y no me acuerdo porqué. Cuando llegamos a casa mi mamá tiró el libro porque estaba sucio y me retó. Silvina se fue al tacho y nunca más pude saber de ella. Me encantaría recordar algo más y poder leerlo de nuevo, junto con el del canguro astronauta que me prestaron en segundo grado. Lloré cuando me quitaron los dos cuentos, tanto que mi mamá empezó a copiarlo a mano porque yo lo único que quería era guardarlo y lo tenía que devolver. Prometió pedirselo a la maestra para sacarle fotocopia y no pudo.

Me encantaría releerlos algún día, encontrarlos por ahí, y saber qué sintió la niña de ayer.